Torturado hasta morir

 

La madre del joven acusa a la policía de torturar a su hijo hasta la muerte

 

Una madre paquistaní denuncia que la policía de Paquistán torturó a su hijo hasta la muerte para conseguir que su madre confesara un robo que no había perpetrado.

Zubair Masih fue enterrado el 9 de marzo en un cementerio Cristiano de Lahore, bajo fuerte presencia policial. Tenía 20 años.

Su cuerpo brutalmente torturado fue encontrado la noche del 7 de marzo, a las puertas de su casa en el sector Shamsabad de Lahore.

La madre de Masih, Aysha Bibi, le dijo a World Watch Monitor que había trabajado hasta el 20 de febrero como asistenta de hogar de Abdul Jabbar en el distrito de Harbanspura. Dijo que le habían liquidado su sueldo cuando dejó su trabajo en casa de Jabbar.

El 4 de marzo, Bibi dijo recibir una llamada de la mujer de Jabbar, pidiéndole que regresara para hacer algunas tareas.

“Cuando llegué, Jabbar me llevó a la comisaría de Harbanspura, donde me dijeron que yo había robado algunas cosas de la casa de Jabbar,” dijo Bibi.

“Jabbar me golpeó en la comisaría mientras los policías me insultaban y me obligaban a confesar que había robado 35,000 rupias (unos 400 euros) y adornos de oro con de unos 100 gramos de peso.”

El 6 de marzo, dijo, “la policía detuvo a mi hijo Zubair y le torturó delante de mí. Cuando Zubar gritaba de dolor, le dijeron que le dejarían en libertad si yo confesaba el robo.”

“Les repetí que yo no tenía nada que ver con el robo, así que me echaron de la comisaría mientras Zubair se quedó allí. Al día siguiente encontré el cadáver de mi hijo Zubair en la puerta de mi casa,” dijo ella.

Según la denuncia puesta por Jabbar, o primer informe, del 3 de marzo, el robo tuvo lugar el 24 de febrero:

“Me marché con mi familia a una boda y dejé a mi criada, Aysha Bibi, en nuestra casa. Cuando regresé no estaba allí y al buscar por la casa me di cuenta de que me faltaban unas 35.000 rupias y adornos de oro de unos 100 gramos de peso.”

Khalid Shahzad, activista por la lucha de los derechos humanos, que se ha hecho cargo del caso de Bibi, compartió con World Watch Monitor que las acusaciones de Jabbar son sospechosas porque esperó una semana para poner la denuncia en la comisaría.

Shahzad y residentes cristianos de la zona de Shamsabad protagonizaron una protesta el 8 de marzo, bloqueando la Bund Road, una arteria principal que conduce a la autopista. Exigían que la policía aceptara una denuncia contra Jabbar y el sub-inspector de la policía de Harbanspura, Muhammad Siraj.

“La policía dudó aceptar la denuncia contra su compañero,” dijo Shahzad, “pero cuando protestamos y bloqueamos la carretera principal, se presentaron el Subinspector General (Operaciones) D. Haider Ashraf, el Superintendente de Policía de Iqbal (Investigación) Ejaz Doggar y el Superintendente de Policía (de la ciudad) Iqbal Khan para negociar.”

Se consiguió denunciar a Jabbar y a Sirak, acusándoles del asesinato de Zubair Masih, pero aún no ha habido detenidos. “En vez de proceder a las detenciones, la policía obligó a los familiares de Zubair a que enterraran el cuerpo cuanto antes.”

Paquistán ratificó la convención contra las torturas y otros castigos denigrantes e inhumanos en 2010, pero hasta la fecha de hoy no se ha aprobado por ley ningún tipo de condena.

Waqqas Mir, un abogado constitucional con base en Lahore, le dijo a World Watch Monitor que la violencia custodial como medio de investigación está aceptado culturalmente en Paquistán, e institucionalizada en todas las agencias de orden público. “No hay consecuencias legales por usar la tortura, al igual que tampoco hay un departamento que controle esta práctica,” dijo.

Asad Jamal, un abogado local con base en Lahore autor de artículos en asuntos legales en medios de habla inglesa en Paquistán, compartió con World Watch Monitor que hasta ahora, Paquistán no ha puesto en vigor una legislación que unifique las leyes del país con la convención anti-tortura.

“El Senado ha aprobado un proyecto de ley y será presentado ante la Asamblea Nacional para su entrada en vigor,” dijo Jamal. "Sin embargo, esta ley también tiene varias lagunas jurídicas, por lo que no dejaremos de ver la tortura en breve en las organismos de investigación del estado.”

Las minorías religiosas constituyen un 4 % de la población total. Los cristianos suponen un 1.59 por ciento de la población total, la gran mayoría de ellos trabajan en trabajos inferiores porque son en su mayoría de clase baja, sin formación y analfabetos. Según el Annual Statistical Bulletin of Federal Government Employees 2010-11, de 449,964 empleos federales, solo 11.521 son desempeñados por no musulmanes. La mayoría son cristianos, casi todos son trabajos como limpiezas de aguas residuales, ayudantes y peones.

Visto 272 veces Modificado por última vez en Domingo, 22 Marzo 2015 04:27

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