¿Estás involucrado en misiones? Yo sí, ¿y tú?


La Biblia es clara al presentar el lugar que ocupa cada creyente dentro del plan redentor de Dios. Toda persona que experimenta el nuevo nacimiento viene a ser una nueva criatura. Las cosas viejas pasan y todo es hecho nuevo. Dios entonces les encarga el ministerio de la reconciliación, le entrega el mensaje de reconciliación y les posiciona como embajador de Cristo. O sea, le convierte en un funcionario de alto rango del reino celestial en este reino terrenal. Esto es los que nos expresa Pablo en 2 Corintios 5:17-20. Significa que todo creyente nacido de nuevo participa activamente en la Misión de Dios: reconciliar gente de toda tribu, raza, lengua y nación con el Dios creador.

Mateo registra la escena en que Jesús ve la multitud desamparada y dispersa como ovejas sin pastor y le dice a sus discípulos qué hacer para suplir esta necesidad: “Rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.” (Mateo 9:35-38) Esos obreros están en la iglesia, quienes luego de haber sido discipulados y madurado en el carácter cristiano, están listos para ser enviados, porque “¿cómo predicarán si no fueren enviados?” (Romanos 10:15) Pablo nuevamente presenta que los creyentes participan en la gran empresa de Dios, como aquellos que envían o los que son enviados. No hay puntos medios. Enviamos o somos enviados. En uno u otro lado, tenemos que estar claros que estamos participando de una gran lucha espiritual. No luchamos contra seres humanos, sino contra principados y potestades, contra los gobernadores de las tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6:12)

Sea enviando o siendo enviados, a todos nos toca luchar en el Cuadrilátero de las Misiones. El que es enviado sabe que se enfrenta a una gran lucha espiritual y ha respondido para pelear en el frente de batalla. Pero la gran mayoría de los que envían no se han percatado de la función tan importante y esencial que ejercen en esta gran lucha espiritual para conquistar pueblos y naciones para el reino de los cielos. ¿Qué es luchar en el cuadrilátero de las misiones?

PRIMERA ESQUINA: TODOS podemos luchar a través de la Intercesión Misionera. No cabe duda que la intercesión es el recurso más poderoso que tiene la iglesia para vencer los ataques del enemigo que mantiene a millones de personas ignorantes de la verdad y el amor de Dios. En ningún lugar penetra el evangelio antes que se ha librado una fuerte lucha espiritual a través de la intercesión. Es al ponernos en la brecha a favor de los pueblos y de los misioneros que logramos conquistar victorias junto a ellos, haciendo posible que puertas de oportunidad se abran para penetrar con el evangelio. La intercesión misionera debe estar presente en cada servicio de adoración de la iglesia, así como en nuestro diario devocional. Es un asunto de prioridad. Los recursos a través del internet y otros medios nos dan la oportunidad de diariamente conocer información precisa de los misioneros, los pueblos no alcanzados, los proyectos en proceso. Así podemos ponernos en la brecha y luchar en el cuadrilátero de las misiones a través de la intercesión.

SEGUNDA ESQUINA: TODOS podemos luchar a través de la Ofrenda Misionera. Lo hermanos de Macedonia nos dan una gran lección (2 Corintios 8:1-5). Estando en una situación de extrema pobreza, dieron generosa y espontáneamente tanto como podían y aún más. Sabían que era un privilegio para ellos el poder ser usado por Dios para suplir las necesidades de la obra. Esta área es una de fuerte lucha porque en las finanzas hay un fuerte poder espiritual. Jesús afirmó que no podemos amar a Dios y a Mamón (dios de las riquezas) porque el dinero pretende ofrecer al ser humano todo lo que solo Dios le puede ofrecer, y así usurpar el lugar de Dios. La iglesia es el agente

de Dios para sostener la obra misionera. No estamos para ayudar en lo que podamos, estamos para hacer todo lo posible para sostener la obra de Dios y que el propósito de Dios se cumpla. Somos responsables de dar prioridad al propósito de Dios en nuestras finanzas. Es nuestro privilegio el ser recurso de Dios para luchar y vencer en el cuadrilátero de las misiones a través de la ofrenda misionera.

TERCERA EQUINA: TODOS podemos luchar a través de IR a un viaje misionero. La palabras de Jesús al despedirse para ascender a los cielos fue la promesa de que recibiríamos poder del Espíritu Santo para ser testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria y hasta lo último de la tierra. (Hechos 1:8) Esas palabras detallaron que el alcance de Su misión comenzaba desde su ciudad y se extendía hasta los confines de la tierra. Jesús afirmó que esta tarea no podrían hacerla solos ni con sus fuerzas. Prometió que recibiríamos el poder del Espíritu Santo y Él mismo estaría con nosotros todos los días hasta el fin. (Hechos 1:8, Mateo 28:20). Ciertamente no todos tienen un llamado a salir a otras naciones y servir como misioneros a largo plazo. Pero todos somos responsables de participar en misiones domésticas (Jerusalén y Judea), mientras otros serán enviados a misiones mundiales (Samaria y hasta lo último de la tierra). Todo creyente puede participar en un viaje de corto plazo, tanto en su país como fuera del mismo. La globalización ha hecho que hoy todo el mundo está en todo el mundo. La iglesia necesita más que nunca tener estrategias para alcanzar las naciones en su comunidad, mientras prepara a los que enviará a los confines de la tierra. Todos podemos luchar en el cuadrilátero de las misiones a través de viajes cortos de experiencia misionera.

CUARTA ESQUINA: TODOS podemos luchar a través del Cuidado al Misionero. El apóstol Pablo reaccionó con mucha alegría cuando la iglesia de Filipos volvió a tener cuidado de él, lo cual anhelaban, pero no habían tenido la oportunidad.(Filipenses 4:10). Los misioneros son personas que han sabido renunciar a muchas cosas (comodidades, familia, amigos, trabajo, etc) para responder al llamado de Dios. El compromiso de un misionero que es enviado al campo es de un 100%. Un misionero no es alguien que se va, sino alguien que es enviado. Se espera que de igual forma, la iglesia que lo envía esté comprometida a un 100% con su trabajo misionero, pues es la extensión del ministerio de esa iglesia local. La tecnología moderna nos permite tener mejor cuidado de nuestros misioneros en el campo. Tomar tiempo para llamarles, visitarles por skype, escribirles con frecuencia por correo electrónico, tener cuidado de sus necesidades y ser alguien dispuesto a escuchar y compartir la carga; es sumamente valioso. Enviarles postales de cumpleaños, aniversario, navidad y otras. Dejarles sentir que les acompañamos es algo que no toma mucho esfuerzo, pero tiene que hacerse intencionalmente y hace una gran diferencia. El apoyo moral, de organización y en la comunicación son áreas vitales que nos permiten luchar en el cuadrilátero de las misiones a través del cuidado integral al misionero.

En resumen, ¿qué se necesita para involucrarse en misiones? Lo único que se necesita es ser creyente, dispuesto a obedecer a Dios en su Misión. El detalle es que NO involucrarse es ser desobediente. Ya Dios le dio un lugar a cada uno en Su Misión. Simplemente necesitamos identificar en qué lugar podemos usar mejor nuestros dones para servir al máximo en la misión de Dios mientras nos involucramos al luchar en el Cuadrilátero de las Misiones.

Las misiones se hacen con

rodillas que oran, manos que dan, pies que van, corazones que cuidan.

Involúcrate hoy e involucra a otros.

Completemos la Gran Comisión en esa Generación.

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